WEURO2017, siempre nos quedará París

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Es curioso. Todo acabó el 30 de julio (de 2017), cuando España dijo adiós a la Eurocopa en los cuartos de final, tras una tanda de penaltis. Es caprichoso, que justo fuera el día que la selección femenina estaba de aniversario. Dos años antes, el 30 de julio de 2015, había llegado el necesario cambio en el banquillo. Jorge Vilda, que prácticamente había ganado todo lo ganable en las inferiores de la selección, que había sido nominado en dos ocasiones (2011 y 2014) a Mejor Entrenador de Fútbol Femenino por la FIFA, se ponía al frente de un equipo que estaba deseando quererle.

Y durante dos años, los dos años que pasaron entre el Mundial 2015 y la Eurocopa 2017, todo fue felicidad. LaLiga apostó por el fútbol femenino, llegó Iberdrola, los partidos en la tele, la apertura de los estadios para las chicas… y, concentración que celebraba la selección, concentración que terminaba con victorias. Ganar, ganar y volver a ganar, eso hizo España en la fase de clasificación. Eso era lo que le llegaba a un público general que no podía ver los partidos (a no ser que sintonizase una maravillosa retransmisión montenegrina cuyo visionado fue toda una experiencia).

A 30 de julio de 2017 la siguiente afirmación parece mentira, pero no lo es: España no solo ganaba, sino que goleaba. A Finlandia ganó 1-2 y 5-0, a Irlanda 0-3 y 3-0, a Portugal 2-0 y 1-4, a Montenegro 0-7 y 13-0. España mandaba en la posesión de esos encuentros… pero además era capaz de marcar goles. A posteriori es fácil afirmar que ante la categoría de nuestros rivales lo “normal” es lograr tales resultados, pero también debería haber sido “fácil” ganar a Austria, debutante en el torneo. O incluso a una Escocia que llegaba sin sus grandes estrellas, lesionadas. España no sólo había hecho una gran fase de clasificación, sino que había ganado, en su primera participación, la Copa Algarve.

Pero antes de ese éxito habían llegado dos avisos que no debieron pasar inadvertidos… Fueron dos amistosos, ante Inglaterra y Francia, en los que España encadenó dos derrotas en las que sólo anotó un gol (de falta, ante Inglaterra, en el único tiro a puerta del partido… o incluso de los dos partidos). Mucha posesión, cero peligro real. Un guión que se repetiría meses después…

El problema fue que dos años después de aquel Mundial de Canadá, la gente que volvió a sintonizar Teledeporte para ver a la selección femenina se quedó descolocada: “¿Esto es España? ¿Esta es la evolución del fútbol femenino español?”. Con desconocimiento es muy fácil ser populista, sin resultados es inevitable no ser ventajista. ¡A cuánta gente hemos echado de menos en Holanda! Mirar al banquillo y ver que no estaban… o peor: Mirar al campo y ver que (algunas de) las que estaban… tampoco estaban.

Se niegan a hablar de cansancio y agotamiento físico, nos negamos a creerlas. Las goleadas se quedaron en la Liga Iberdrola, a Holanda no llegaron. El banquillo tuvo que resolver papelones para los que quizás no estaba preparado. Llegaron los cambios, de valientes, para intentar mejorar lo visto anteriormente. Era lo mejor que se podía hacer, ¿pero era lo mejor de España?

Holanda nos quería tanto que con solo dos goles conseguimos: clasificarnos a cuartos pese a dos derrotas, evitar a Francia en cuartos y otear un horizonte sin Alemania. La Eurocopa nos allanaba el camino hacia ¿la final? Pero sin goles no se pueden ganar campeonatos.

La WEURO2017 ya es pasado para España. Ojalá en el futuro hablemos de este momento como un punto de inflexión. Ojalá todas las frases de las redes sociales de nuestras internacionales se cumplan. Ojalá que cuando el futfem español eche la vista atrás recuerde Holanda como un aprendizaje.

Yo también tengo mi frase: Siempre nos quedará París. En dos años, Mundial 2019 en Francia.

Las bajitas también saben jugar

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Cuando era pequeña quería ser futbolista. Mi colegio estaba lleno de pistas de baloncesto pero yo no entendía ese deporte en el que iban de lado a lado anotando. Corrían y canasta, vuelta para el otro lado y canasta, me parecía muy aburrido. Hasta que comencé a jugar. Hasta que comencé a perder y descubrí que no era tan fácil eso de correr y anotar. En mi primera temporada en un equipo solo ganamos dos partidos, los dos al mismo rival: al Alpedrete, ida y vuelta. Fue mi primera y única vez en Alpedrete. Pero aquella temporada me enamoré del baloncesto.

Aún no era de las bajitas del equipo, eso llegó después. Fue entonces cuando mi padre me dijo que los jugadores bajitos solo teníamos dos opciones si queríamos llegar a algo: tener un porcentaje de tiro altísimo y correr mucho, ser incansables, para suplir nuestra falta de altura con la lucha. Para evitar tapones innecesarios a cambio de mucho lanzamiento exterior. Para obligar al entrenador a ponernos porque nuestra presencia asegura puntos/asistencias.

Silvia Domínguez mide 1’68m. No voy a descubrir ahora a la jugadora que lleva diez años en la selección demostrando que las bajitas pueden ser campeonas de Europa, subcampeonas del Mundo y subcampeonas olímpicas. Pero sí voy a aplaudir ante el partido soñado por cualquier base. El partido que cualquier entrenador debería poner como ejemplo para imitar, para intentar aprender. El partido que me hubiera encantado jugar.

Cuando era pequeña, soñaba con jugar algún día un partido así. Soñaba con ser Silvia Domínguez ante el Spar Citylift Girona, aunque no supiera quién era Silvia Domínguez ni conociera al equipo catalán. Al verla jugar la final no he podido evitar sonreír. Papá tenía razón. Si trabajas, si te esfuerzas, si luchas cada balón no solo en ataque, sino también en defensa, puedes llegar a lo más alto. Aunque tengas hasta a tu ADN en tu contra.

Referentes.

Spanish Arsenal Ladies: The end

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En el banquillo, Pedro Martínez Losa. En el campo, Natalia Pablos, Vicky Losada y Marta Corredera. Es el orden en el que llegaron al Arsenal. Cuatro Spanish para el equipo femenino de fútbol inglés más laureado, que, sin embargo, ganó su último título de liga en 2012. Reconquistar la competición doméstica era uno de los objetivos. El otro, volver a disputar la Champions. Dos años después, las Spanish regresan a la Liga Iberdrola con dos títulos: una Continental Cup y una FA Cup (aunque su propio club se olvidase de mencionar la primera en su despedida). La espinita, sin liga y sin haber podido jugar la Champions como gunners.

La primera en fichar fue Natalia. Después se sumó Vicky Losada. Peculiaridades de la FAWSL cuyo calendario es de marzo a noviembre, ambas debutaron en partido oficial el 22/03/2015. Natalia, además, lo hizo con gol. Los números de la temporada del Spanish Arsenal hablan por sí solos:

-Natalia Pablos: Jugó 13 de los 14 partidos de Liga y fue titular en 12 de ellos. Marcó 7 goles. En Continental Cup jugó 6 de 8, fue titular en 5 y marcó 3 goles. En total, 10 goles en su primer año como gunner.

-Vicky Losada: Jugó 12 de los 14 partidos de Liga, todos ellos como titular (los dos que se perdió fueron por lesión) y marcó 1 gol. En Continental Cup jugó 5 partidos como titular (se perdió 3 por lesión) y marcó 1 gol. En total, fue titular en todos los partidos que estuvo disponible.

-Marta Corredera: Llegó al equipo tras el Mundial, jugó los 8 partidos que le quedaban al Arsenal en FAWSL y fue titular en 7 de ellos.  En Continental Cup jugó los 8 partidos, fue titular en 6 y marcó 3 goles.

Antes del Mundial, el Arsenal Ladies tenía motivos para soñar con acabar en las dos primeras posiciones con acceso a la Champions. Tres victorias y tres empates, ninguna derrota. Una victoria ante el Manchester City y un empate ante el Chelsea. Podía ser el año de las gunners. Pero tras Canadá, llegó al primera derrota en el debut de Corredera ante el Liverpool. Vicky se lesionó y estuvo un mes sin jugar, cinco partidos (tres de FAWSL y dos de ContiCup) en los que todo fueron victorias excepto ante el Manchester City. Volvió Vicky y a su regreso, el Arsenal no pudo con el Chelsea en Liga. Tercera derrota. La segunda plaza ya no dependía de ellas mismas. Fueron terceras, a un paso de la Champions. La alegría llegó en la ContiCup, esa a la que se clasificaron después de eliminar al City en 1/4 con un gol de Natalia, de conseguir una victoria en semifinales con Corredera inaugurando el marcador y de ganar la final en un pueblo perdido de Inglaterra. Con Ernie en la grada. Con las Spanish titulares en el campo. El Spanish Arsenal Ladies, en su primer año, levantó su primer título, una Continental Cup. Además, Vicky Losada fue elegida en el 11 ideal de la FAWSL.

2015 terminó con un título. Llegó el segundo año, el 2016, ese que comenzó con un amistoso en la Cartuja entre Arsenal Ladies y Bayern de Munich. Las spanish gunners contra el conjunto de Vero Boquete. Victoria contundente con doblete de Natalia incluido. La plantilla del Arsenal era de renombre. Fara Williams fue el fichajazo, las llegadas de Josephine Henning, Van de Donk y Katie McCabe, el regreso a los terrenos de juego de Kelly Smith… Se unió Jodie Taylor… Muchas y muy buenas. Mismos objetivos que el año anterior. Terminar en una de las dos primeras plazas con acceso a Champions, conseguir el título. De nuevo, los números hablan por sí solos y contrastan con los del año anterior (números hasta el 21 de octubre, la fecha de su despedida. No disputaron los dos últimos encuentros de liga):

-Natalia Pablos: Jugó 10 de los 14 partidos de Liga, solo titular en 6 de ellos. Marcó 4 goles (dos dobletes). En la FA Cup jugó 3 de 4, solo 1 como titular y no disputó la final. En la ContiCup apenas disputó 30 minutos repartidos en los tres encuentros.

-Vicky Losada: Jugó 12 de los 14 partidos de Liga, 11 como titular y marcó 2 goles. En FA Cup disputó los 4 partidos, 3 como titular. En ContiCup jugó 3 partidos, 2 de ellos como titular y sumó 1 gol.

-Marta Corredera: Jugó 10 de los 14 partidos, aunque solo fue titular en 5 de ellos. En FA Cup solo jugó uno, en el que fue titular. En ContiCup jugó media hora repartida en 2 de los 3 partidos.

Si en el primer año los primeros partidos fueron sinónimo de sumar, el segundo año las complicaciones llegaron desde el principio. Calendario duro, con City y Chelsea como segundo y tercer rival. El resultado fueron dos derrotas. Todo lo trabajado parecía tambalearse. La realidad es que ante el City, a los 13 minutos, el Arsenal se quedó con una menos. Ante el Chelsea, la derrota comenzó con un regalazo gunner. El juego invitaba al optimismo pero los resultados no acompañaban. Los partidos de FA Cup apenas ofrecían consuelo. En el primer encuentro, Vicky y Nata tuvieron que salir al descanso y el pase a 1/4 lo lograron en los penaltis. Ante el Notts County, Natalia salió en el 69′ y en el 81′ hizo el gol que igualó el encuentro. Una vez más, penaltis. Sari paró tres. La semifinales fueron un paseo (7-0) y el partidazo en la final. Con Vicky jugando en Wembley, con Natalia en el banquillo y Corredera en la grada. Ganaron al Chelsea 1-0. El segundo título ya estaba en su palmarés. Una FA Cup en Wembley. En verano dieron motivos para creer que habían levantado el vuelo con una nueva victoria ante el Chelsea, pero una derrota ante el Liverpool y otra ante el City les alejaron, de nuevo, de la segunda plaza de Champions.

Esta temporada, 2016/2017, Chelsea y City serán los dos representantes ingleses en la UWCL. En la 2017/2018 serán los mismos. No será hasta las 2018/2019, dentro de dos años, cuando el Arsenal podrá volver a estar entre los mejores de Europa. Será si termina entre los dos primeros en la temporada 2017/2018. Antes, jugará un torneo de primavera entre febrero y junio. La FAWSL ha hecho un nuevo cambio. La temporada dejará de ser anual para amoldarse al curso académico, como el resto de ligas europeas. La próxima FAWSL empezará en septiembre, pero hasta entonces, los equipos jugarán un campeonato a una vuelta los primeros meses del curso. La preparación física y el ritmo de competición de las jugadoras inglesas de cara a la Euro 2017 no puede decaer.

Se acabó el Spanish Arsenal Ladies en el campo. Natalia Pablos está de vuelta al Rayo Vallecano. Llegó al Arsenal con gol en su debut y marcó un doblete en su último encuentro. Marta Corredera es el refuerzo para un Atlético de Madrid que quiere volver a la Champions. Llegó como veloz extremo y se despidió desde el lateral, aunque en el conjunto rojiblanco la prefieren arriba. Quieren pelear por el título, pero se lo pondrá difícil el FC Barcelona de Vicky Losada, que ha apostado por volver a casa, por volver, cuanto antes, a disputar la Champions con su club de siempre. No estuvo convocada en el último partido del Arsenal, fue suplente en los dos anteriores, pero eso no ha sido problema para hacerse con un nuevo título de mejor jugadora. Esta vez, en su segundo año, los fans del Arsenal Ladies la han nombrado mejor jugadora de la temporada. Sigue en Inglaterra Pedro Martínez Losa, el míster, al frente de un proyecto que sueña con desbancar a City y Chelsea y devolver al Arsenal Ladies a lo más alto. Regresan las jugadoras, con el cariño de la afición gunner, con dos títulos. Dos Copas más para tres futbolistas que ya sabían lo que era ganar títulos en España y ahora también saben lo que es hacerlo fuera. Bye London, hello Spain. Welcome back Spanish gunners.

Memorias de África

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Hemos escuchado a un abuelo sentado en la puerta de su casa decirnos que su época de viajar se había acabado, pero que gracias por venir a descubrir su país, que hay que ser valiente para querer conocer todo lo que hay en el mundo. He saltado de un bus en marcha y menos mal que me agarraron porque el tortazo hubiera sido de película. Hemos hecho 200km en carretera en un blablacar senegalés con una peque de 2 años encima. Nos hemos sentido millonarias al elegir ir en taxi por 1’5€ en vez de en bus por 15 céntimos.  Hemos estado cinco días sin agua corriente, duchándonos con un barreño, un cubito y una garrafa. Me he levantado a las 5 de la mañana a llenar el cubo de agua porque sólo a esa hora salía por el grifo, para tener agua al día siguiente. Hemos ido a una boda. Hemos comido bien: arroz a diario, unos mangos exquisitos, probado la paella senegalesa y bebido zumo de baobab. Hemos bebido agua, eso que dicen que no hay que hacer, pero que al final haces. Nos hemos sentido bien hasta Saint Louis, yo creo que fue por el agua, pero nada grave. Hemos aprendido las danzas tradicionales y hemos bailado con las hermanas (bueno, lo hemos intentado en realidad, pero nunca tuve sentido del ritmo). Hemos ido a misa en wolof, la lengua de aquí. Hemos recorrido Saint Louis de punta a punta. Hemos vivido una inundación. Hemos hablado mucho francés. El malarone, la pulsera antimosquitos y el spray nos han acompañado a diario (funcionan). Hemos hecho amigos, pequeños y mayores. Hemos dado la mano a medio Senegal. Hemos dormido en cuatro casas diferentes, pero todas casa Cluny, familia Cluny África de la que sólo podemos tener palabras de agradecimiento. Nos hemos llenado las piernas de polvo. Hemos pasado mucho calor. He jugado al fútbol. Hemos sufrido viendo cómo limpiaban una herida en carne viva. Hemos visto cómo existe un mundo en el que las cosas no están digitalizadas y los cuadernitos de cuadros que teníamos en el colegio son el bien más preciado. Martita me ha ganado al parchís, a los barquitos, al STOP… (creo que no debería dejar esto por escrito). Hemos cogido a muchos bebés y nos los hemos querido traer a todos. Hemos descubierto un rinconcito de África, en teoría de los más avanzados y eso es lo que aún no nos entra en la cabeza. Hemos descubierto África a través de Senegal. Pensábamos que habíamos viajado y visto mundo… Pero nunca habíamos conocido nada igual. 

La memoria de Soeur Maria Albert

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Repite las cosas varias veces, está mayor. Nos enseña las fotos que cuelgan por las paredes y cuesta reconocerla. Pero aquí sigue, en África, la tierra a la que llegó hace 26 años. Aún así hace esfuerzos por recordar todos los nombres de los que aparecen en las imágenes y lo consigue, aunque muchos de ellos ya han fallecido. En realidad son fotos del 2000-2004. El colegio sigue prácticamente igual, la casa de Saint Louis apenas ha cambiado, la canasta de baloncesto no se ha movido del patio aunque ahora está tapada porque se ha acabado el curso y los colores azul y amarillo siguen predominando en las paredes. Es casa Cluny. Y de ella no se mueve S.M. Albert.


Nunca se le dieron bien los idiomas, ella ya lo dejó bien claro cuando la fueron a mandar de misiones. Quizás por eso la mandaron a Senegal, donde se supone que todo el mundo habla francés. Mentira, todo el mundo habla wolof, aunque en todos los colegios privados se estudia el francés. No aprendió la hermana, pero eso nunca fue un problema. Nos pregunta varias veces por nuestros paseos de punta a punta de la isla, 1 km desde casa al final, pero sin embargo, tiene una memoria prodigiosa y un conocimiento espectacular de Saint Louis.


Con un plano del año 2000 que apenas son cuadrículas, es capaz de decirte lo que es cada cuadradito: “Aquí hay una tienda de móviles, una charcutería, otra tienda de aparatos eléctricos y en la siguiente están las postales que necesitáis. Al lado hay una librería, es muy cara, se pasan con los precios, pero pasad a verla y dadle recuerdos a la vendedora de parte de la hermana”. El día anterior nos había indicado sobre el mismo mapa cómo ir al dispensario cruzando el puente. El primer día cómo llegar a las famosas escaleras de Saint Louis que fueron unas de las primeras casas Cluny. El segundo día, nos dijo cómo llegar a la otra punta de la isla: “Aunque no podéis recorrerla por la costa porque el final está cortado”. No sé hace cuántos años que no llega hasta allí S.M.Albert, pero efectivamente, está cortado.


Soeur Maria Albert salió de Francia hace 26 años. Cambió la Vendôme Affricaine (creo que esto es un juego de palabras) por África, aunque ya llevaba unos años lejos de su París natal. Porque ella, S.M.Albert, es parisina. Su destino original era Thiès, pero una accidente provocó un cambio de planes. Cuatro religosas viajaban en coche cuando se les cayó encima un camión de cemento que estaba mal aparcado al borde de la carretera. Dos fallecieron, dos estaban graves y la parisina fue enviada a Saint Louis, concretamente a Ndar Tour, entre la isla y el Atlántico. Allí estuvo un par de años, antes de mudarse a la casa de Saint Louis. Hasta hoy.

Ahora se dedica a hacer gatitos de punto y ha aprendido a utilizar la mano izquierda. La tuvieron 6h esperando en urgencias para operarla del brazo, en Saint Louis, y no quiere volver a pisar ese hospital nunca. Al final se la llevaron a Dakar, la operaron, pero se le ha quedado en posición de cabestrillo. Y la duele, y sufre cuando al terminar la misa la gente le da la mano sin tener cuidado. “Doucement”, intenta decir ella, pero a veces ya es tarde.

Aquí está ella, una parisina que ha encontrado su particular isla de Nôtre Dame a miles de kilómetros de casa. Sor Maria Albert es grande y en las fotos de hace años tiene pinta de imponer. Ahora es muy tranquila y presume orgullosa de una isla que conoce mejor que la palma de su mano (se la infló después de la operación). Nos saca todos los libros de Saint Louis que hay en casa, también los de Senegal, y nos anima a salir a recorrer la isla. Total, no hay pérdida, estamos al lado de “la grand église”. Me la imagino a ella, dando grandes paseos: “Id hasta el mar”. Fuimos, por ella, a ver el Atlántico y luego contarle que está lleno de niños bañándose. Está preocupada por las inundaciones, aunque ya apenas queda rastro.


Come a las 12:30, todos los días, después de rezar en el pequeño oratorio de casa. Sola entre semana, las demás hermanas están en el dispensario, los fines de semana todo el mundo se adapta a su hora para comer junto a ella. Después siesta. A las 18:30 va a misa, aunque su voz ya le juega alguna mala pasada, aún la conserva para iniciar los cantos los días que le toca prepararla. Esto es como en Francia, toda la misa cantada. Después cena, ya sí, en comunidad. Luego va al oratorio otro rato.

Y así pasan los días de una monja parisina que nunca aprendió wolof pero ya suma 26 años de misionera en Saint Louis, lo más parecido que hay a su París natal en Senegal.

Pd. Los GPS están sobrevalorados.

En Europa habríamos salido en las noticias

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En Europa habríamos salido en las noticias. Mamá habría estado preocupadísima y nos hubiera mandado un sms pidiendo que le diésemos señales de vida. A pesar de que cuesta 4€, lo hubiéramos mandado diciendo que estamos bien. En Facebook habría saltado la alerta de Paloma y Marta Monreal están en las inundaciones de Saint Louis y, seguramente mamá, después del sms, habría descubierto cómo poner en Facebook que no nos ha pasado nada. Nuestros perfiles se hubieran llenado de “Me gusta”, los telediarios habrían abierto con las inundaciones y la isla de Saint Louis se hubiera quedado sin hueco para alojar a los periodistas. En Baback llovió 40 minutos. En Saint Louis ha llovido durante 4-6 horas ininterrumpidas y se ha inundado la isla. Pero esto es África. 

Estamos bien, sobra decirlo, dormimos en el segundo piso del colegio, encima de las clases, pero el pasillo es abierto y ha entrado agua. La puerta de Martita estaba empapada y las hermanas se han despertado a las 4 de la mañana para cerrar alguna otra. Iba a ser una noche movida, la mezquita de al lado tenía los altavoces a todo volumen y amenazaban con no dejarnos dormir, pero la lluvia se encargó de callarlos. Una tromba impresionante fue la culpable en una isla donde no existen las alcantarillas y todo se acumula. A las 9-10 de la mañana dejó de llover. En ese momento agradeces haber cogido las botas de montaña. Nos las pusimos y nos fuimos al dispensario, siguiendo las indicaciones de un plano del año 2000. Así es cómo conocimos lo que es una ciudad inundada.


Calles cortadas, donde era imposible pasar. La gente directamente se quitaba las sandalias e iba descalza. Los niños salían… Y se ponían a jugar. Un par de gatitos temblaban congelados. Apenas había gente por las calles, como en Baback, la lluvia les da miedo. Al llegar al dispensario, la entrada estaba inundada y el agua llegaba hasta la mitad de la pierna. No había nadie, pero nos negábamos a entrar por ahí. Decidimos dar una vuelta a ver si había otra entrada y, justo en ese momento, la hermana Adailaide estaba despidiendo a un hombre por el garaje. Nos vio, entramos por ahí y cerró con llave. Estábamos dentro. ¿Casualidad? Nunca creí en ellas…


Por la tarde volvimos a ponernos las botas y nos fuimos a ver cómo estaba la isla. Gente achicando agua de las casas, barriendo las calles, pintando las paredes… Y niños jugando. Eso siempre. En el telediario de Senegal abrieron con la isla, con un par de paisanos en un pobre francés diciendo que el gobierno les tenía abandonados. En realidad la isla está abandonada, pero no sólo cuando llueve. Una colonia francesa fundada en el siglo XVII que se ha quedado tal cual la dejaron los franceses al marcharse. Una isla de pescadores y piraguas donde te encuentras pintado un escudo del FC Barcelona al lado de una camiseta con el 8 de Gerrard. Pero tiene algo, un encanto especial, para muchos una de las ciudades más bonitas de Senegal, Patrimonio de la Humanidad. Hay niños que son felices sólo con que les respondas a su “Bonjour”, otros se ríen al añadir al saludo el darte la mano. Y otros, muchos, dicen la única frase que se saben en francés: “Donnez-moi l’argent” (dame dinero). No hemos dado a ninguno y parece que el gobierno está persiguiendo a todos los que obligan a los niños a pedir. Nos han ofrecido llevarnos en calesa por la isla, pero hemos dicho que no. Soeur Maria Albert no nos lo perdonaría y es mucho mejor recorrer esta isla de menos de 2 km andando. Tiene encanto, hasta en ese puente de siete arcos que es de lo más famoso de aquí. A pesar de las inundaciones y de las 4-5 horas en coche que hicimos para recorrer 200km, a una velocidad de 50 km/h en un blablacar senegalés de siete plazas en el que íbamos 10 personas… Ha merecido la pena.

Mi gran boda senegalesa

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Una novia vestida de blanco, una ceremonia en la iglesia y un banquete. Hasta ahí, la gran boda podía haber sido en cualquier parte, pero no era cualquier parte, era en Baback, un pueblo a las afueras de Thiès, a unos 70km de Dakar. Era una gran boda africana. “Aquí no existen las invitaciones. No se invita a unos sí y a otros no. Aquí las madres de los novios van por las casas y por los pueblos de al lado anunciando que su hijo/a se casa. Dicen la fecha y no hace falta más. Ya está todo el mundo invitado. Los cristianos van a la misa y los musulmanes se unen en la comida“. Así nos lo contaron y así fue. Mi gran boda senegalesa.

No estaba claro si la ceremonia era a las 10 o a las 11. Las campanas de la iglesia no sonaron y el fotógrafo apareció con la ceremonia empezada. A las 10:30 novia y novio entraron juntos hacia el altar. Dos horas después salían como marido y mujer. Todo cantado, misa en “wolof”, la lengua de Senegal, sólo alguna canción era en francés. Las mujeres sentadas a la derecha, los hombres a la izquierda, la regla no se cumple en el coro, que llevaba ensayando las últimas noches para la ocasión. Pero lo que más nos sorprendió fue ver a cuatro blancos más, dos chicos y dos chicas. Eran canadienses, de Montreal, vinieron hace unos años de prácticas y habían regresado para pasar unos días con las familias que dejaron aquí. Ellos iban vestidos para la ocasión, Martita y yo nos habíamos puesto un pantalón y una blusita blanca. La novia, las hermanas y las españolas, las únicas de blanco.


Y llegó la hora de comer. Los últimos serán los primeros, llegamos las últimas a la comida y Martita terminó casi en la mesa nupcial. Es lo que tiene ir con las hermanas. Aforo completo bajo unas telas y varios palos, la organización era perfecta. Siempre salía alguien con botellas de mil bebidas diferentes, comida, hasta que llegó el arroz y las sartenes se fueron repartiendo. Sin mesas, todos en sillas mirando a los novios. Los tam tam fueron los primeros en sonar y la gente se iba levantando para bailar para el matrimonio. Los niños corrían de lado a lado, los mayores entregaban los regalos… También es la tradición. “Cada persona que va lleva algo, un regalo o dinero. Al final la boda a los novios no les cuesta nada porque todo se acaba pagando con lo que lleva la gente. También es costumbre que si en la boda de tu hija te regalaron dos vajillas tú hagas el mismo regalo”. Las vimos, se le iban a salir por las orejas. Había más de cuatro.


La música no dejaba de sonar, las pequeñas se animaban a bailar, los novios aparecían y desaparecían, la bebida seguía saliendo, ahora zumos de frutas. Hacía calor, pero entre las telas y las bebidas no se notaba tanto. No nos quedamos hasta el final, las hermanas estaban cansadas, pero a cambio volvimos a jugar al fútbol con los chicos del pueblo que no habían ido a la boda. Valió la pena: un niño me mordió al brazo.

He conocido a los baobabs

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He conocido a los baobabs, Principito. Y son como tú decías, pero no son como tu creías. Son impresionantes Principito. Demasiado grandes para tu planeta, correcto. Les he hablado de ti, pero no te conocen. Inaudito. Les he dicho que si en Europa sabemos de su existencia es por ti. Fíjate, tú, tan pequeño, de un asteroide tan perdido, ha hecho mucho más por darles a conocer que ellos mismos. Fuertes, impresionantes, emblema de Senegal, desconocidos en el mundo. Aquí son venerados. En Europa temidos. Se lo he contado, que no nos gustan por principios. O mejor, por Principito. Me miran raro, no saben quién es ese Principito. Reconozco que no contribuyo mucho a arreglarlo, no puedo creerme que haya un mundo en el que no sepan quién eres y casi no sé explicarlo.

Pero repito, me han impresionado, es la verdad. Y cautivado. Por el estómago, claro, no sabes lo rica que está una especie de horchata que hacen con su fruto. Y también por su esplendor. A estos sí que los hubieran confundido con gigantes, debajo de ellos te sientes diminuto. Es para contemplarlos un buen rato. Eso sí, haces bien en no dejarles crecer en tu planeta. No quiero ni pensar en el que tenía tres… Definitivamente, son multitud.

Pd. En Saint Louis sí te conocen Principito, aquí tienes una escuela con tu nombre, legado de los franceses. Algo es algo Petit Prince…

Pd2. Para ti, Principito, que soñabas con pisar los cinco continentes. África, por ti. #viviracontracorriente

Lo alucinante es que exista África

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Voy a cometer errores, uno tras otro, desde el título hasta el punto final. El error será ponerlos.

“Los europeos habláis de África como si fuera un país. Somos muchos y muy diferentes”. Tienen razón. Pero seguiremos haciendo lo mismo. Porque debería hablar de Senegal, el país que hemos recorrido, no hacia el sur, no hacia Casamance, donde están sus playas, ni hacia sus tribus turísticas. Lo hemos hecho hacia el norte, hacia donde llegaron hace más de doscientos años los primeros franceses. Donde ellos ya no están, pero sí sus obras. Dakar, Thiès (Baback) y Saint Louis han sido nuestros destinos. Aquí el “ir al pueblo” adquiere un nuevo significado.

África está superpoblado (y Senegal también). Kilómetros de mujeres vendiendo mangos al borde de la carretera ¿en serio los venden todos?, mercados y mercados de camisetas de fútbol donde LaLiga, Premier, Bundesliga y selecciones conviven bajo los mismos puestos. En las calles, PSG y FC Barcelona son las camisetas predilectas, aunque me sorprendió ver una camiseta de la UD Almería en Dakar. En la Isla de Gorée, un paisano llevaba la camiseta de Gasol de los Lakers. Las rojas de España de Xavi e Iniesta también causa sensación, como la rosa de Ronaldo o las de Mata, del Chelsea o del United, da igual. Y aunque apenas las llevan, he llegado a ver a una chica con una azulgrana del Bayern y a otra con una naranja del Madrid. Hay esperanza.

Musulmanes y cristianos comparten el día a día y hasta el velo cubriendo el pelo. Antes sinónimo de distinción entre las chicas, ahora lo llevan todas. Está de moda. Las mosquiteras son de uso obligatorio. Apenas hay aceras, todo es arena. Y calor. Mucho. El problema es cuando no te puedes dar una ducha porque no hay agua corriente. Hay bidones y un par de cubos. Esto es en Baback, el pueblo, a las afueras de Thiès. “A ver cuántos días aguantáis“, nos dijo la hermana antes de venir. Al llegar y ver que no había agua comenzamos a entender.

Lo llaman dispensario, porque aquí te dispensan todo lo que puedas necesitar. Médico, enfermera, matrona, farmacéutica, servicio de urgencias… Soeur Elodie es el pack completo. Es del Congo, pero lleva diez años en este rincón perdido. Aquí llegaron las hermanas de Cluny en 1960 y poco a poco fueron consiguiendo que los habitantes dejasen de visitar a los curanderos. Trabajan los 365 días del año, viven cuatro en la casita de al lado, aunque sólo Soeur Elodie y Soeur Rosalie son enfermeras. Y si una se va, tiene que venir otra a remplazarla. Las construcciones son similares a Paraguay, con los porches, las casitas y las plantas, aunque están secas. No hay agua corriente, es el principal problema. Tienen el pozo construido, también el tanque, regalo de España, pero falta la bomba para conseguir que el agua suba hasta el tanque. Así que toda la obra no ha servido para nada. El remedio son las garrafas y los cubos, con eso nos duchamos.

Europeos que llegamos, ayudamos con lo que podemos y desaparecemos. Mientras ellos siguen aquí, esperando que alguien les recuerde. No les asusta el pedir, quizás porque es lo que han vivido o porque es la única esperanza que tienen, que alguien responda. Como los estudiantes canadienses o franceses que vienen en el mes de noviembre o abril para hacer sus prácticas de enfermería. Una oportunidad para aprender de las enfermedades tropicales in situ. “Aquí pueden hacer todo lo que no les dejan en sus países“. Ellos les traen medicinas que aquí, inexplicablemente, no consiguen, porque los hospitales de Dakar se las quedan. 

Y así pasan los días, uno tras otro, curando “dermathos”, gripes, diarreas, heridas, anotando a mano en cuadernitos de cuadros el historial médico de los pacientes. Lo más alucinante es que son legales. Cuando deben dinero, las hermanas lo apuntan a lápiz en el cuadernito del paciente. En la siguiente visita, cuando pague la deuda, lo borran. Sólo hay una copia de lo que debe y se la lleva el paciente, escrita a lápiz. Sería tan fácil como llegar a casa y borrarlo. Eso haríamos en España, donde lo tenemos todo. Allí, con nada… Lo pagan.

Podríamos seguir, pero mejor seguimos aprendiendo de las hermanas. Hay que poner un punto, aunque aún no es final, todavía nos quedan días por aquí, descubriendo África.  

Aquí ha estado la reina

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Casi no nos dejan entrar. “No es la hora de las visitas”. Una hermana franciscana nos impide el paso. Nuestra monjita, Soeur Marie Noël, más conocida como Zape (también tenemos a Zipi) le insiste: “Sólo van a estar aquí hoy, se van a Baback y es el único momento en el que pueden venir”. Ella repite: “No es la hora de las visitas, los bebés están comiendo”. Pero accede a dejarnos entrar a echar un vistazo rápido. En realidad no sabemos donde estamos. Hemos entrado por una puerta trasera que conecta el colegio Cluny de Dakar con una casita, pero poco a poco nos vamos enterando. Es una especie de casa de acogida, de niños huérfanos, donde cuidan a los bebés hasta que cumplen 1 añito y se los devuelven a sus familias, tíos o abuelos que se hacen cargo, o son adoptados. Al entrar, un cartel del Gobierno de España y otro de la Comunidad de Madrid nos dan la bienvenida. A punto estuvimos de sacar el DNI para decirle a la hermana que éramos madrileñas… Pero no parecía muy de humor.

Conseguimos entrar y nos recibió la reina. Una foto de la reina Sofía con un niño en brazos sobre una leyenda: “La foto más tierna de la reina“. Rápidamente hicimos amigos, como siempre que vemos un pequeñajo. Unos estaban comiendo, otros esperaban en las cunas su turno. Y nos echaban los brazos para que les diésemos la mano. Nos hubiéramos quedado ahí horas, con esos bebés, pero no pudimos estar mucho tiempo. Prometimos volver si regrésabamos a Dakar. Cumplimos.

Fue el último día, antes de coger el avión de vuelta. Nos recibió una hermana diferente. Hablábamos en francés, pero tenía cierto acento que no me cuadraba. Nos dejó con los bebés y lo que está claro es que no entienden de timidez. Venían gateando hacia nosotras y nos echaban los brazos. Bebotes fuertes, sanos y sonrientes. Sólo lloran cuando les vuelves a dejar en el suelo y les dices adiós, no entienden por qué te tienes que ir. Estuvimos otro rato hablando con la hermana: “Estar con ellos es cargar pilas“, nos decía, “te olvidas de todo, te dan vida. Os esperamos el año que viene cuando vengáis con más tiempo”. Le dimos las gracias y nos despedimos.

Al salir, Soeur Patricia nos miró y nos dijo: “Es muy maja esta hermana. Y muy buena. Ah! ¡Y es española!”. ¡Lo sabía!